domingo, 31 de marzo de 2013

Espasmos #2. La Guardia

Ver primero "Espasmos #1 El Punto final de los finales." 

Ubicando en el contexto y sólo por no dejar... Poco después del primer gran corte, aquel de 10 meses, el mismo intermedio entre la Parte 1 y la Parte 2 de la historia. Convenientemente, en el mismo equipo de guardia hospitalaria.




Transmitiendo en vivo desde el H.G.R.L. en la guardia del 30 de abril* a las 2:34 horas.

Está allá abajo y me hace exasperar. Su sola presencia, su insoportable sonrisa, avasallan mi paciencia y no me dejan ver. De pronto pasa y un saludo, leve, casi tímido, invita a hacer la aclaración: “Oye, paso por las fotos el martes”*. Ella asiente y sigue su camino en veloz giro, se esfuma.

Reunión en el pasillo. La miro con desconfianza. Saludo a los que la rodean con genuino gusto y luego, sin cautela, me sigo de largo.

Vuelve a pasar ella y viene el desdén, la mirada atronadora de desprecio, esa ceja altanera y los ojos secos. ¿Pero qué le pasa? ¡Bah! Lo mismo de siempre, seguro. A buscar pleito se ha dicho. Ni hablar, hoy no. No hay necesidad. Tal vez no la vea en el resto de la noche.

Un encuentro más, furtivo, inesperado. Me atrapó pensando en ella. Rostro lúgubre, mirada perdida, refunfuñando su nombre. Ella, sonriente cisne deslizándose en el pasillo. Dirige palabras incomprensibles al inservible que dice odiar y no se atreve a repetirlas. “Nada”, responde, como lo que resta de aquél cariño limpio o de ese amor violento.



*1: del 2011
*2: Fotos de los 2, que yo no tenía.

Espasmos # 1. El Punto final de los finales.

De nada vale intentar descifrar "por qués" ni "cómos" o buscar un justo medio entre su perversidad y su nobleza. Inútil también ver con más transparencia que ella misma las razones de sus decisiones, cuando a final de cuentas desdeñaré todo para seguir pensando que gran parte de eso es una completa estupidez.

De nada vale, por que no lo necesito.

Aquella pregunta que tantas veces me hice, ¿cómo desaparece de tu vida alguien con quien compartes absolutamente todo? tiene una respuesta  simple: lo hace. O en su defecto (y mejor) lo haces tú. La teoría parece tener una cantidad interminable razón, la cual sin embargo y al igual que el resto de las cosas, no voy a detenerme a contemplar. Simplemente dejaré que el flujo siga.

Hay cuestiones, errores, por así decirlo, que en un momento la vuelven terrenal y prescindible. A la inversa, seguramente, lo mismo pasa. Mi error: haber hecho las cosas demasiado bien, o dicho de otra manera, demasiado a su favor. Al final, terminar sin deudas es una ventaja y lo único que queda es caminar y crecer (lo que representa una idea bastante reconfortante tras un estancamiento prolongado).

Y de pronto estas letras no pertenecen a nadie más que a mí. Aquello que tan celosamente había guardado como nuestro, a pesar de que ni ella lo conociera, hoy es tan libre como yo.

Lo comparto, al menos una probada.

Espasmos... Recuerdos de tragos amargos, con un toque de placer.