miércoles, 8 de agosto de 2007

Entre lo políticamente correcto y una propuesta indecorosa

Saludos lectores de blog (jaja suena tan ofensivo, pero creanme, no lo es).
Como verán, mi compañero Lucerna y yo hemos vuelto a la acción con renovados bríos y es que en estos momentos de debuts y despedidas, la inspiración se encuentra en todas partes, así que no se olviden de checar el blog con frecuencia para que no se pierdan ninguna de nuestras aportaciones...

Nueva ciudad, nuevos amigos...¿nueva imagen?

Así es mis queridos compatriotas del quinto mundo, en este momento me encuentro ante un dilema social y moral trascendental para lo que serán los siguientes años en la nueva facultad.
Quienes me conocen, quienes en serio me conocen, sabrán perfectamente de lo que estaré hablando en las siguientes líneas.
Normalmente me debato inconscientemente entre dos vertientes de mi personalidad, una que es políticamente correcta, que aboga por la normalidad y lo ortodoxo, que es brillante en un esquema cuadrado y lineal y que resulta agradable, más no entrañable, es decir, es bueno, pero nada fuera de lo común. De igual forma, ser políticamente correcto tiene sus ventajas. Me convierte en un buen escucha y consejero, es el lado "bueno" de mi persona y es prácticamente imposible que ofenda a alguien cuando asumo este rol.
Sin embargo, la propuesta indecorosa engloba un lado totalmente contrastante con el anterior. De opiniones fuertes y controversiales, desfachatado e irreverente, irónico, burlón, mordaz, indolente, brillante de una forma retorcida, con un humor que va desde lo elevado hasta lo enfermo (nótese que no existió la palabra "humor" en lo políticamente correcto), alguien que deja los eufemismos guardados y que dice las cosas como las piensa (entiéndase, pensamientos de fábrica), sin maquillarlas y claro, el resultado es completamente diferente ya que o provocaré total animadversión o una identificación bastante reconfortante, lo que obviamente ayudará a congeniar y a establecer una relación más estrecha. Lamentablemente son pocas las personas que entienden y/o soportan el humor de la propuesta indecorosa, por lo tanto, lo políticamente correcto aparece con mayor frecuencia y cabe mencionar que es un problema en las relaciones sociales porque contiene mi parte tímida.
Aquí viene el problema. Ser políticamente correcto seguro traerá una relación cordial y de compañerismo con una mayoría, pero sin lograr mostrar completamente como soy y mostrándome generalmente tímido y reservado. Tomando el rol de propuesta indecorosa, podría llegar a entablar amistad con un grupo reducido y cosechar más de una nueva enemistad.
En fin, no es que me moleste ser políticamente correcto, pero a veces es cansado guardar lo que para mí es lo mejor del repertorio solo por que aquello resulta ser tan diferente y complicado de comprender.
Como sea, si alguien pensaba que yo estaba planeando algo para darle un giro de 360 grados a mi personalidad, estaba totalmente equivocado, simplemente creo que sería bueno dejar de lado algo de lo políticamente correcto para que todo fluya con más libertad, que al fin y al cabo, esas propuestas indecorosas siempre son más divertidas y quién sabe, igual y todos tienen ese lado, pero mejor escondido que yo.

Pd: esperen menos archivos polìticamente correctos en el blog!!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ingredientes:
-Huevos
-Obesa
-Alcohol
-Obesa's house
-Videocámara
-Proyector

Mézclese y obtendrá... una propuesta indecorosa!!!

Tienes razón... son bastante divertidas jajajajajaja..!!