Hace tiempo, cierta tía me invitó a un bar, para celebrar un cumpleaños discreto, por cuestiones "estratégicas", elegimos un FREEDOM que hay cerca de mi casa y luego de 4 horas ahí y 14 cervezs, viboreando a todos los presentes, nos dimos cuenta de que los bares, son utilizados por las "bellezas raras" a manera de antro.
Justo atrás de nosotros, se encontraba nada más y nada menos que un "Latin Lover", utilizando una playera tan ajustada que supongo que respiraba anaeróbicamente, porque de otro modo, se hubiera ahogado. Utilizaba unas gafas oscuras, y como dice un dicho: "Con lentes oscuro, en un lugar oscuro, naco seguro", tal vez no naco, pero sí un poco desorientado, su acompañante, una dama que pudo haber sido parte del elenco de mutantes de X-MEN, tenía una de esas risas que causan pesadillas y te persiguen por el resto de tu vida.
A la derecha, se encontraban nada más y nada menos, dos sacos de hormonas que no dejaron de besarse y tocarse en ¡¡¡4 horas!!!, increíble realmente, ni siquiera para ir al baño separaron sus bocas, besándose de una manera que causaría envidia a las películas que Hijo del Averno bien habrá de conocer. Me imagino la cuenta de teléfono de los dos "tórtolos".
De pronto, cuando nuestro viboreo cedía, vimos en la entrada, al mismísimo ¡INSPECTOR ARDILLA, y MOROCO TOPO!!. Un sujeto alto, con cara ancha, de cabello abundante, vestido con una gabardina negra digna de Wall Street, con traje abajo y reloj de oro colgando del bolsillo, con su fiel patiño, un sujeto calvo, gordito y con lentes.
Dejando ir la mirada más allá, se encontraba una jauría de alguna especie animal, quienes se antojaban para dispararles con un tranquilizante y luego vender sus pieles.
Y junto a ellos, la pareja del millón, el mismísimo "Cuau" Y "Pam Anderson", su baile era tan trágico como el hundimiento del Titanic, o como ver el choque de un ferrocarril. Joroba en la espalda y joroba de frente.
Casi al final, llegó el mejor de todos, el "Ta ta", un señor, calculo yo de unos 65 años, cuya agiliad al bailar envidié ampliamente, saltaba, gritaba, bailaba, parecido a Badajoz en nuestra excursión a Cancún.
Y finalmente, mi tía y yo, supongo que debimos de haber dado mucho de qué hablar, ella una mujer mayor, yo un joven, ella con anillo de compromiso, yo disponible, nos habrán llamado "Los infieles" tal vez.
1 comentario:
Alguna puerta dimensional tal vez?? algo parecido a lo que pasaba cuando entrabas al Punto no? aunque claro, con mucho más caché nosotros...bueno, a veces. Gran entrada chico infiel, me hizo recordar a la chica que viste en el metro, también una gran historia para escribir no crees??
Publicar un comentario