sábado, 7 de junio de 2008

El Sanatorio

No! No quiero que se entienda esto como la bandera blanca que se ha esperado muestre en señal de rendición. Tampoco quiero que sea el suspiro último de un volcán que ahora está apagado. Para nada se vea así! Pero los días de gloria se han ido.
Ni hablar de los días en que mover un dedo era mover el mundo ni de esos chispazos que se convertían en verdaderos infiernos de satisfacción. El infierno, aunque suene loco, es más frío de como lo pintan. Arde en la ciudad de la fiera y congela la idea del tiempo perdido y del que se puede perder. Un libro rozagante y nutrido espera que el paliducho y lánguido estudiante de medicina se lo coma a mordidas y se ufana de su gordura cuando ve que el estómago del pobre desgraciado es más que insuficiente para devorarlo y habrá que masticar, lento, casi como si fuera algo que requiriera el análisis, la tranquilidad y la inteligencia de los grandes pintores antes de enmarcar su obra en el lienzo. Y hago la comparación porque la inspiración es como la enzima que dispara un trabajo bueno, veloz e innecesariamente perfecto. Sobra decir que medicina no se trata de inspiración, mi método preferido para hacer magia, además del apremio del tiempo. No hay magia en medicina, sólo trabajo, y comer, atragantarse de conocimiento, deglutir lógica, digerir la incomprensión, absorber conclusiones y defecar lo de siempre, un montón de mierda que no sirve para nada, pero que viene en los libros. De igual manera, no será el abundante (mm cómo llamarlo?) pastel que usualmente preparamos, en medicina se dice que todo sirve, lo que no sabemos es cuando servirá (x cierto esas reservas se irían a tejido adiposo...eso explica mi nueva gordura). Y si el libro resulta un pez gordo al que hay que comerse, no debe resultar más grande que nosotros. El monstruo llamado tiempo, ese si que nos hace ver nimios, nos apaga, nos mitiga y nos consume más rápido de lo que aparenta. Aquel devorado por el etéreo monstruo presentará ojeras, ceño fruncido, irritabilidad y calificaciones penosas. Las paupérrimas notas derivarán en una depresión que puede ser oculta bajo el manto del valemadrismo o de la indolencia. Un pozo sin fondo y una tarea inagotable el quitarse de encima esa barrera que más que proteger termina aplastando al grado de ser parte de uno mismo. ¿Y luego? ¿Por qué no huir? No lo sé, el estudiante algo buscará. Tal vez un poco de acción, de adrenalina, que no encontrará en deportes extremos o en autos conducidos por ebrios empedernidos. Tal vez esté loco y a pesar de todo disfrute de atragantarse hasta la asfixia de esa maraña de pruebas de fe que tendrá que acostumbrarse a seguir cual dogma. Pero ahí estamos, algunos no comen, otros comemos de más, en el lugar donde se cuenta que, aquellos que buscan la salud, son los que menos la encuentran y ¡salud! por esa frase. Yo me despido que la odisea es larga en cantidad y corta en tiempo y me voy bailando como un fama que baila tregua y baila catala delante de un almacén lleno de cronopios y esperanzas sólo para irritarlas, porque después de todo, hoy tengo todo para ser feliz.

PD: Ahí les encargo sus comments jeje

3 comentarios:

*tHeLoLa* dijo...

=( no pudiste describirlo mejoooorrr chipooo!!
i ahora entiendo io tmb a donde se va toda la mierda k leemos jajaja...se guarda como tejido adiposoo!! =P
bueno, ia m voi a studiar k me falta demasiado! babaeee...tu tmb estudiale bn he!!
p.d. la frase "aquellos que buscan la salud, son los que menos la encuentran" me recordo muchisimo a triniii jiji

Schiphol Rigby dijo...

si, trini es el autor intelectual jaja

Hijo del averno dijo...

aaah!!! camarada, solo acuerdate, que lo que has conseguido pocos lo tienen y muchos lo quieren, y para lo de la irritabilidad mmm creo que es un sintoma de la menopausia, hasle una vista a tu ginecologo por que ahora que recuerdo, tienes cervix!!!