Que viva España!! Se escuchaba en el sonido local del Ernst Happel en Viena, hace ya casi una semana en la culminación de la fiesta más grande del fútbol europeo y en mi opinión, la exposición más plena del fútbol como arte.
Se fue, como cada cuatro años, pero para nada ha decepcionado, creo que todo lo contrario, a mi me dejó gratamente sorprendido. Muy diferente a la sorpresa que nos llevamos en Portugal cuando los griegos y su muro de hierro le cerraron la puerta al gol, pero también al espectáculo, a excepción de lo táctico. Desde ese ángulo, algo realmente exquisito, pero infinitamente menos llamativo que lo que hizo la furia roja este año. Comenzó arrolladora y fuera del partido ante Italia, superó a sus rivales sin discusión alguna, incluso a una gris Alemania que murió de nada (porque hay que decir que el campeón tampoco hizo mucho, pero hizo más al fin) en un partido igual de gris.
Pero además de la final, el torneo tuvo momentos impresionantes, emotivos, de lágrimas, sudor, gritos, reclamos, velocidad, fuerza, lucha, remontadas, pero como dice Mario Kempes (según Pegueros) "Las grandes historias del fútbol se escriben con goles" y claro, hubo grandes goles.
Y todo comenzó con aquel Suiza-Croacia, con la ceremonia de inauguración y el comienzo del acabose de los helvéticos con la lesión de su gran capitán Alex Frei, en un partido que Suiza merecía y se llevó Croacia. Algo parecido le pasó a Austria al caer derrotada ante Turquía. A la larga los dos vencedores serían grandes sorpresas, exhibirían gran fútbol y se encontrarían en uno de los partidos de alarido de los guerreros turcos en cuartos, cuando parecía que todo se iba a Croacia, en reposición del segundo tiempo extra, Turan lo mandó a penales y todo terminó para los del pintoresco Bilic. Y tristemente, ambos anfitriones quedarían fuera en la primera ronda, junto con República Checa, una de las decepciones y que se fueron a casa tras perder una ventaja de dos goles con Turquía en un partido marcado por la lucha de los otomanos y por el trágico error de uno de los mejores porteros del mundo, el hombre del casco, Peter Cech.
Vimos también a un explosivo Portugal, con su gran promesa Cristiano Ronaldo (Crissssss!!!), comenzando muy bien, pero a la hora buena terminó por no aparecer y caer ante una Alemania, que como siempre, hizo pesar su historia y la siguió escribiendo en la semifinales en dónde los turcos por poco la vuelven a hacer, pero Alemania aplicó aquella del que a hierro mata, a hierro muere y con gol al final de Lahm se metió a la final.
Del otro lado, el grupo de la muerte. Rumania se mostró sólida atrás y por poco deja fuera a Italia, de no se por San Gigi Buffon, hubiera sido otra historia. Tras fallar ese penal ante Italia, se acabó Mutu, igual que Rumania. Italia y Francia, sufrieron hasta el final para clasificar y con algo de suerte la azurra, fiel a su costumbre de empezar mal y luego subir, clasificó a cuartos, en dónde estuvo a nada de derrotar al futuro campeón y Francia, simplemente no fue nada, para mi gusto, el peor equipo de toda la copa, junto con Grecia.
Y en ese grupo se vio la primera luz de lo grande que sería la copa: La poderosa Naranja Mecánica de Marco van Basten. 3-0 a Italia, 4-1 a Francia (con el...bueno, lo dejaré para la siguiente entrada) y 2-0 a Rumania. Un fútbol veloz, contundente, impresionante y poderoso. Lamentablemente, parece que nunca se enfrentaron a una selección que les pusiera real resistencia y cuando lo hicieron la máquina no estaba aceitada y cayeron ante unos rusos que jugaron como holandeses.
En el grupo cuatro, había algunas revanchas que saldar. En la Euro pasada, España y Rusia se quedaron en los grupos ante la sorpresa de los griegos. Ahora, España no tuvo problemas para ganar, a pesar de hacerlo al final de sus dos últimos juegos y el campeón reinante, no pudo siquiera conseguir un punto(!!). Suecia se perfilaba para acompañar a los ibéricos, hasta que aparecieron unos rusos con un equipo joven, rápido y excelentemente dirigido (Hiddink era mi candidato para la selección, pero nadie me hace caso...) y vencieron para avanzar a cuartos, en dónde nadie daba un quinto por ellos y ya vimos lo que pasó :(. España a su vez, jugó un partido aburrido con Italia, en un juego que tal vez prometía más y bueno, todavía me pregunto POR QUÉ DI NATALE Y NO DEL PIERO!?!?!?!?!
Ya en semifinales, Rusia se apagó, España jugó su mejor partido y dejó en la lona, pero con la cara al sol al ejército rojo. Destacar a un inspirado Cesc Fábregas que puso el mejor pase del torneo para el gol de Dany Güiza.
Y en la final, bueno, (tristemente para mi) Alemania cayó, pero de verdad no merecía ganar ese partido, a pesar de que el gol de Torres fue con falta sobre Lahm (perdonable porque su cabezazo al poste merecía ser gol).
Terminaré felicitando a España, merecido campeón, pues fue el que jugó mejor y el que al mismo tiempo ganó(suficiente no) y dando gracias al Dios del fútbol por brindarnos ese espectáculo llamado Eurocopa.
Un breve resumen comparado con todas las emociones que viví en el torneo que hizo que confirmara mi amor por el deporte más hermoso del mundo hace 12 años, en Inglaterra 96.
Cualquier recuerdo o comentario, ahí tienen los comments del Punto y si se antoja una plática más amplia, ya saben que me regodeo cada vez que se habla del mejor fútbol del mundo.
Aburrrrrrrrrrr y Adiós!!!!!
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