Hace ya algunos ayeres Hijo del Averno escribió una entrada llamada "La manera de vivir" (http://elpuntodereunion.blogspot.com/2007/11/la-manera-de-vivir.html).
Bien, pues ahora, sin la notable poesía ni la lucidez que quisiera, me dedicaré a sacar todo lo que traigo, todo lo que me enferma en este momento.
Hace apenas un momento parecía que le había quitado todas las pasas a la vida y me quedaba solamente con la delicia de la gelatina de leche en la vida. No había problemas ni tema para escribir. Estaba libre, me había encontrado. Lejos de una casa que anhelaba dejar para encontrar el silencio y una escuela en dónde realmente ya me había quedado sin ambición alguna y que muy a su manera me pidió poco a poco que dejara atrás ese negro pasado.
Explicar todo lo que empezó a salir bien cuando llegué a la ciudad de la fiera sería aburrido y falto de morbo, así que me lo saltaré. Acabo de dar lo que espero sea el primer paso de regreso a la cima, o por lo menos, para dejar el suelo. Un ligero acomodo a mi cuarto...espero poder dormir temprano hoy.
Así me la he llevado. Cual recluso en mi cuadrado de fondo azul y tirado en esa maldita cama traidora que me hipnotiza cuando hay luz y me obliga a ver en la oscuridad. Es tan cómoda que es imposible no darle un abrazo, a pesar de saber que es una de esas relaciones enfermizas donde uno es dominado totalmente y puede dejarlo todo por la otra.
Desde que dejé de dormir de noche, no hay nada más importante que perderme en el sueño toda la tarde. Puedo no comer, puedo no ir al sagrado acto de excretar, puedo no salir con mi novia o dejarla sin saber dónde estoy durante tres horas el día de su cumpleaños. Lo que no puedo es resistirme al embrujo intratable de aquel colchón que reclama mi presencia, me exige y me consume.
Lo peor es que ya ni siquiera el desvelo es productivo. Antes mínimo se abría una ventana al lugar de dónde surgían las grandes ideas o mis mayores estupideces. Hoy me reduzco a ser un simple noctámbulo anencefálico, falto de imaginación, de ideas, de deseos. Con la única ambición de que llegue la siguiente tarde para poder volver al sueño diurno.
La mañana, literalmente me pasa de noche. Si sobrevivo sin dormirme en alguna clase o entre ellas es una gran ganancia. Sobrevivir sin ausentarme en ningún momento es algo que no recuerdo haya sucedido aún. Habrá cosas peores pensarán y de hecho las hay, esto es apenas un preámbulo porque lo considero la raíz del problema, aunque bien podría ser el resultado de otros problemas y una cadena más en un interminable círculo vicioso.
Bien, los eslabones, por orden de causa-efecto. El primero es sin duda mi paupérrimo rendimiento académico. Es impresionante realmente mi desidia por el trabajo diario; increíble mi soberbia de pensar que con estudiar al día anterior al examen me va a ir bien; patética la forma en que digo "no lo vuelvo a hacer" cuando estoy a las 5 de la mañana sin terminar los temas (además resumidos) y peor aún verme haciendo lo mismo dos semanas después. Obviamente he ido en la carrera de susto en frustración y un par de milagros, hasta que el milagro no se dio y queda claro que no me he podido levantar.
En definitiva, el vendaval de emociones y la falta de sueño, le han pegado a un punto bastante volátil en mi persona: mi humor. En estado relajado, soy pacífico, razonable y hasta buena gente. Mi carrilla es sana e incluso cuando saco el lanzallamas (de eso será mi siguiente entrada), disparo el puro gas. Pero despertarme debe ser peor que vencer al dragón para llegar con la bella durmiente. Según quienes han tenido la desagradable labor de terminar mi sueño, mi mirada dice algo más que "te odio".
Empiezo a volverme realmente corrosivo en mis palabras y a hablar más en serio que de broma y a sentir la satisfacción en el dolor ajeno, en esa mirada que me dice que toqué fibras profundas o en ese "chinga tu madre" que viene en serio. Claro, la culpa me llegará en algún momento. Para la normal estadística, ya se tardó. Y aunque esta claro que todo esto y una que otra mentada de madre hay más de un hijo de pata que se lo merece y con quienes ya lo he discutido, pero en general le ha tocado a quien ni la debe ni la teme.
Y continúo rodando hacía el abismo...
Y me uno a las palabras de Hijo del Averno "La manera de vivir, definitivamente, tampoco es la mía"
Bueno, quiero aprovechar para dedicar esta entrada, sin relación alguna con el tema, a nuestro querido Hijo de Stalin por lo que está pasando en estos momentos. Venga hermano, mucha fuerza y sabes que todos los miembros del Punto S.D.T.R estamos contigo. También sabes que me duele mucho no estar ahí, pero pronto me daré la vuelta para darte un abrazo. Aguante hermano!!
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