Ay de aquellos como yo
ingenuos y necios.
Olas de impotencia,
en indiferente mar
nos vuelven niños.
¿Quieres un dulce?
dice el océano.
yo digo sí y sí.
Y me pregunta de nuevo.
La misma respuesta
y la misma pregunta
me ven crecer.
Luego lo rechazo
y tras cínica reflexión
busco justificarme:
Era un niño, un niño.
Ay de aquellos como yo
sabios y sensatos
y ahora viejos,
porque la misma ola
en distinto mar
tiene efecto igual.
Y entonces lo amargo
me es insípido
como hacía tanto que no lo era
Porque el océano
ha vuelto a guiar mi alma
hacia el mar.
1 comentario:
si, bueno asi es.
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